Genuina



Me quiero cerrar. Como un cascarón. Quiero envolverme en mi propia piel, y quedarme quieta hasta que se forme una cascarita sobre mis lastimaduras. Mis ojos ya no sangran ríos, pero me han rasgado un poco con un rayo de oscuridad. Tocaron puntos débiles y mi sonrisa se estremeció. Me tembló el pensamiento y mi corazón goteó un par de lágrimas.

Me quiero cerrar. Volver a dar un portazo y ser invisible. Callar. Levantar ese muro que hacia nada derrumbé del impulso. Quiero regresar a las noches de fríos sentimientos y vil dureza. 

Quiero cerrarme y ser nadie. Que ni yo misma me conozca como antes. Quiero meter mi alma en esa cueva negra y pasar las veladas con mis demonios. 

Me debo cerrar. Pero no quiero. 

Con el mismo esfuerzo de mi nacimiento, construí un ser de interiores, formé una cápsula y allí la encerré. Creé un muro más grande que el mismo miedo.

Mas caí en un pozo y sufrí el dolor desde mi pecho. Cuando florecí, rompí todo. Destruyó la bomba latente esas paredes fuertes del secreto. 

Se volvieron polvo. Un ente hecha de cenizas. Pero renació otro. Se abrió libre al mundo y salió a conocer. A querer. Desgarré la raíz y la solté. La dejé ser. La vi crecer. 

Ahora me cuentan que es feliz. Su voz me baila el oído a menudo. Sus ojos fuego me bañan con cariño. Su risa grita alegrías. Se encontró con la verdad, tocó con sus dedos las nubes, soñó con la realidad y se zambulló en la vida. 

Se ha vuelto humana. Real. Ella se convirtió en lo genuino.

Y no se piensa cerrar. 

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